Singapur.
Con el fin de hacer algo más llevadero el viaje hasta Australia, decidimos hacer una parada en Singapur. Paseamos durante un par de jornadas por esta moderna ciudad-estado situada al sur de la península malaya.
Australia:
En 1970, Joaquín Elordi (Ondarroa 1939), con cuatro duros en el bolsillo, puso rumbo a Australia en busca de un futuro mejor. Tras tres años de vicisitudes y duro trabajo, volvió a su tierra natal para reunirse con su mujer y sus tres hijos y todos juntos volver de nuevo al país que les acogería para el resto de sus vidas. Ya en tierras australes nacería la pequeña de la saga.
Tras unos cuantos años viviendo y trabajando en la zona de Mount Isa, toda la familia se fue trasladando a la zona de Brisbane, donde residen ahora.
El pasado verano, la familia viajó a Markina para traer las cenizas de María Jesús (la madre de la familia y tía de Aurora), fallecida recientemente. Pasaron unas semanas conociendo la tierra de sus orígenes y prometimos devolverles la visita.
De esta manera el primero de Noviembre, aterrizamos en tierras australianas.
Pero además de visitar a la familia, queremos conocer parte del país en el que viven, para lo cual, alquilamos una furgoneta y desde Brisbane empezaremos a viajar hacia el Sur.
Apenas dejamos atrás la ciudad de Brisbane y nos adentramos en las montañas, empezamos a disfrutar de una naturaleza exuberante, por la que encontramos decenas de simpáticos canguros que campan a sus anchas. Incluso tenemos la oportunidad de avistar al esquivo walabí.
Nos dirigimos al Sur del estado de Queensland y Norte de Nueva Gales del Sur y vamos saltando de un estado a otro para visitar las cascadas de Queen Mary y Daggs falls, o los parque nacionales de Bald Rorc y Girraween.
Australia cuenta con más de 500 espacios protegidos con la denominación de parques nacionales, por lo que sobre el mapa es complicado elegir el área a visitar. Elegimos Girraween y Bald Rock un poco al zar, pero éstos nos sorprenden con una variedad de paisajes, destacando las caprichosas formaciones de granito.
Camino de la bahía de Byron nos desviamos para caminar hasta los pies de la cascada de Minyon, pero sobre todo para acercarnos a visitar a Juan Mari (primo mayor de Aurora) y su mujer Melissa. Éstos nos llevarán a conocer otro salto de agua más y la preciosa Byron Bay.
Y es que al menos, la costa del Pacífico que visitamos ofrece un entorno espectacular por el que realizar bonitas caminatas.
Otro animal emblemático de la fauna australiana es el Koala. Este marsupial arborícola habita en los extensos bosques de eucaliptos de la costa Este del país. Pero debido a que se pasa unas veinte horas dormido encaramado en estos grandes árboles, resulta casi imposible avistarlo en su entorno natural.
Nos desviamos de la costa para acercarnos a una de las zonas de montaña más famosas del país, las Blue Montains. Este parque nacional toma su nombre por una ilusión óptica que toman estas montañas al amanecer. Y aunque nosotros no podemos corroborar este fenómeno, si que disfrutamos paseando por sus entrañas.
Recorremos durante un par de jornadas, sinuosos senderos que se encaminan al fondo de estrechos cañones y por los que varía espectacularmente la vegetación a medida que ganamos o perdemos altura. Y para nuestra sorpresa encontramos un par de parejas del ave símbolo de los parques nacionales de Nueva Gales del Sur, el ave lira.
Y a pesar de que Sídney cuenta con una población que sobrepasa los cinco millones de habitantes, resulta muy agradable pasear por ésta y su extensa bahía.
Quizás porque Australia cuenta con infinidad de kilómetros de costa, el surf constituye uno de los deportes más populares del país.
Nos sorprende el tamaño de algunas crías de canguro que parecen no querer abandonar la "residencia" familiar. Y les cuesta esfuerzo refugiarse en la bolsa materna.
Pero los lobos marinos no son los únicos que se dedican al arte de la pesca. Pelícanos, cormoranes, gaviotas y otras aves andan al acecho del despistado pececillo.
Nos desviamos de la carretera principal para acercarnos a la parte más meridional de Australia (sin contar Tasmania), el Wilsons Promontory Nac. Park.
A la altura de la ciudad de Melbourne (la que visitaremos más tarde), cruzamos en ferry el estrecho que cierra la bahía de Port Phillip, para conducir por la última parte de nuestra ruta: un espectacular tramo de costa conocido como Great Ocean Road.
Y es que la Great Ocean Road, aparte de discurrir por increíbles paisajes costeros, alberga uno de los lugares más visitados de Australia, unos promontorios rocosos conocidos como "Los doce apóstoles"
Buscamos de nuevo un camping donde aparcar la furgoneta. Una vez instalados dedicamos un par de jornadas para visitar la capital del estado de Victoria.
Con mucha pena, pero con la promesa de vernos pronto, nos despedimos de este enorme país y de nuestra familia australiana.
De vuelta a casa paramos en Singapur para descansar un par de jornadas y visitar de nuevo esta gran ciudad. Esta mega-urbe se encuentra inmersa en una vorágine consumista por la proximidad de las navidades, aunque cuesta relacionar la fría navidad con el calor sofocante que nos encontramos.
Australia cuenta con más de 500 espacios protegidos con la denominación de parques nacionales, por lo que sobre el mapa es complicado elegir el área a visitar. Elegimos Girraween y Bald Rock un poco al zar, pero éstos nos sorprenden con una variedad de paisajes, destacando las caprichosas formaciones de granito.
Paseamos por estrechos laberintos y nos encaramamos a pulidas atalayas desde donde contemplar el paisaje.
Acompañados además de variada fauna, especialmente de coloridas aves que nos acompañarán durante todo el viaje.
Área de camping de Girraween Nac. Park. donde pastan tranquilamente un grupo de canguros.
En este parque nac. destaca sobre la vegetación una imponente pirámide de roca y sin poder resistirnos a su atrayente figura nos dirigimos a ella.
Por suerte, las suelas de nuestras zapatillas se afianzan bien sobre el granito y permiten que ascendamos por sus escarpada ladera. Y una vez encaramados en el punto más elevado disfrutar una vez más de las caprichosas formaciones.
Abandonamos Girraween para dirigirnos a Nimbin, reducto de la cultura hippie en Australia, convertido ahora en un parque de atracciones con ambiente bohemio.
Seguimos costeando hacia el Sur y por el camino podemos comprobar la gran afición de los australianos por el deporte en todas sus facetas, así como por escaparse a la naturaleza con sus flamantes todoterrenos y sus casas sobre ruedas.
Durante las caminatas no es raro toparse con curiosos moradores, como el varano o la escandalosa cucaburra, un martín pescador de gran tamaño.
En las inmediaciones de la ciudad de Mcquarie hay un hospital de Koalas donde se recuperan animales que se han visto afectados por atropellos o huyendo de los incendios que todos los años afectan a grandes extensiones.
Decenas de autobuses, provenientes de la cercana Sídney, descargan hordas de visitantes diariamente. Por suerte, esta marabunta tan sólo se acerca a los principales miradores, dejando el resto del parque nacional, para los que quieran adentrarse por sus entrañas por más tiempo.
Recorremos durante un par de jornadas, sinuosos senderos que se encaminan al fondo de estrechos cañones y por los que varía espectacularmente la vegetación a medida que ganamos o perdemos altura. Y para nuestra sorpresa encontramos un par de parejas del ave símbolo de los parques nacionales de Nueva Gales del Sur, el ave lira.
Pero por el parque, revolotean también la omnipresente cacatúa o la picaraza australiana.
Abandonamos las Blue Montains y nos dirigimos a una de las ciudades más importantes del país.
Quizás porque Australia cuenta con infinidad de kilómetros de costa, el surf constituye uno de los deportes más populares del país.
Durante el viaje, a lo largo de la costa Este, hemos podido comprobar la afición de los australianos a adentrase en el mar en busca de olas. Pero lo que nos encontramos una soleada mañana en las playas cercanas de Sídney sobrepasa lo visto hasta ahora. Caminamos desde la famosa Bondi beach hasta Coogee beach y observamos como grandes y pequeños disfrutan a lomos de sus coloridas tablas.
Abandonamos el camping donde hemos pernoctado las tres últimas noches y continuamos hacia el Sur. Si hasta ahora habíamos disfrutado de la costa Este, este nuevo tramo lo supera.
Bonitas playas y ensenadas, donde deambula tranquilamente la fauna local.
Nos sorprende el tamaño de algunas crías de canguro que parecen no querer abandonar la "residencia" familiar. Y les cuesta esfuerzo refugiarse en la bolsa materna.
Al abrigo de sus madres se asoman para saludar a estos "oportunistas vecinos".
Australia cuenta con numerosas áreas de picnic, en las que aparte de baños, pérgolas y mesas, disponen de impolutas barbacoas eléctricas o de gas. Trataremos de llevar en el frigorífico de nuestra furgoneta siempre algo de carne para degustar.
La entrada de la bahía de la localidad de Narooma congrega a una colonia de lobos marinos, los cuales disfrutan tomando el sol o sumergiéndose y pescando en sus transparentes aguas.
Nos desviamos de la carretera principal para acercarnos a la parte más meridional de Australia (sin contar Tasmania), el Wilsons Promontory Nac. Park.
Por el camino hemos visto innumerables carteles indicando la posibilidad de toparnos con animales cruzando la calzada. En las cunetas vemos decenas de canguros atropellados. Pero también, el cadáver de algún animal que no hemos visto hasta ahora, como es el wombat.
Por suerte, en este área podemos disfrutar de este extraño marsupial, parecido a nuestro tejón europeo, nada esquivo ante la presencia del ser humano.
Pero también de los distinguidos emús y los omnipresentes canguros.
Buscamos de nuevo un camping donde aparcar la furgoneta. Una vez instalados dedicamos un par de jornadas para visitar la capital del estado de Victoria.
Durante años Melbourne y Sídney se disputaron la capitalidad del país. Una decisión salomónica sentenció que Camberra sería la capital oficial. Sin embargo Melbourne goza del título de la capital cultural de Australia. Y resulta difícil pasear por sus calles sin toparse con algún acontecimiento cultural. Sus concurridas calles y plazas albergan a menudo algún concierto o espectáculo callejero.
Devolvemos la que ha sido nuestra casa con ruedas durante tres semanas y tomamos un avión de vuelta a Brisbane, donde nos espera de nuevo la familia de Aurora y donde pasaremos los últimos días para conocer un poco más a fondo la ciudad y sus alrededores.
Singapur.
- Noviembre (primavera austral), resultó un buen mes para visitar esa zona del país. Algo de calor en la zona de Brisbane y encontrando temperaturas más frescas al ir avanzando hacia el Sur. La lluvia tan sólo hizo acto de presencia con alguna caprichosa tormenta.
- Llevamos también dólares australianos que cambiamos antes de viajar al destino. Aunque resulta muy sencillo pagar con tarjeta de crédito en todo el país.
- Los desplazamientos en las grandes ciudades los realizamos en transporte público (autobús, tranvía, etc...) utilizando la tarjeta de crédito como única forma de pago en la mayoría de ellos.
- No resulta un país especialmente caro si se viaja en furgoneta o autocaravana. Nosotros alternamos áreas libres con campings de pago. En todo el país encontraremos áreas de picnic equipadas con mesas, baños, barbacoas...
- Nosotros alquilamos la furgoneta a través de la empresa de alquiler GO cheap y aunque el vehículo tenía unos años, todo funcionó perfectamente.
- Es necesario llevar el carnet internacional de conducir acompañado del original del país de origen.
- Australia, como herencia del antiguo imperio británico, se conduce por la izquierda. Pero no resulta ningún problema. Hay una carretera principal, highway A-1 que canaliza todo el tráfico de la costa Este. Suele ser de doble y triple carril por cada sentido. Encontramos tranquilas carreteras secundarias cada vez que nos internábamos en las montañas o nos acercábamos a la costa.
- Recordad que Australia es un país inmenso y si decidimos recorrerlo en furgoneta tenemos que ser conscientes que nos tendremos que ceñir a una pequeña parte del país. Nosotros hicimos casi cuatro mil kilómetros entre Brisbane y Melbourne, atravesando los estados de Queensland, Nueva Gales del Sur y Victoria.
- Viaje realizado por Aurora y Rubén entre el 29 de octubre y el 4 de diciembre del 2025.















































































